ISSN 2767-1844
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VIDEO & ENSAYO

Con las excepciones del béisbol y (posiblemente) la esgrima, las carreras de caballos —y su principal sostén, las apuestas— son el deporte que más se ha beneficiado por la pandemia.

            Aunque muchas pistas o hipódromos permanecen cerrados, otras se las ingeniaron para seguir operando, aunque sin espectadores. De hecho, una carrera de caballos puede completarse perfectamente sin afectar los protocolos sanitarios. Sin embargo, y esto es muy significativo, la capacidad para transmitir simultáneamente, en vivo y con apuestas fuera de los circuitos habituales o en línea, ya era parte integral de su audiencia. En el día de su reapertura, el 15 de mayo de 2020, la recaudación de la pista Santa Anita Park en California fue de 11.207.076 millones de dólares por nueve carreras en comparación con los 6.974.738 millones por ocho carreras obtenidas el mismo día pero de 2019. Y la tendencia se ha mantenido desde entonces.

            Esto se debe no solo a la tecnología o a la infraestructura, sino más bien a un hábito preexistente que permite que la disposición al cambio y la adopción de nuevos métodos sea considerablemente más amena que la que hubiera tenido lugar si la transición hubiera resultado —o hubiese sido percibida como— más forzada o abrupta. El aspecto más interesante de esta capacidad de la industria de las carreras radica en la velocidad de este cambio de rumbo, de allí que el crecimiento explosivo que ha experimentado sea el resultado directo de esa respuesta.

            Por eso no es una coincidencia que All Tomorrows Parties (ATP) comparta su cumpleaños (1 de enero) con cada caballo de carreras del hemisferio norte. De hecho, discutimos explícitamente que así debía ser, y esa es en parte la causa por la cual ATP largó a tiempo de la puerta de salida para celebrar el Año Primero con un breve recuento de la primera etapa de estupor covidiano y con una taxonomía de las diferentes ondas estéticas que articulan toda nuestra situación actual.

            La carrera en sí es un circuito no programado de obstáculos que se alimenta de nuestra fuerza creativa y de nuestra considerable experiencia en carreras sin obstáculos. A modo de prueba, los días siguientes a nuestro debut, el panorama y su configuración ya habían cambiado drásticamente, y, por eso, hemos dejado que estas transformaciones nos guíen. Quienquiera que haya estado siguiendo Estética Covidiana habrá lentamente identificado en ella un esfuerzo por embarcarse en los ritmos jamás transitados de una emergente Kultur que va a ser diferente de cualquier cosa que hayamos conocido (aunque es posible que ella resuene de modo bastante provechoso con lo que otros periodos y procesos puedan enseñarnos). La única proyección que podemos darles hasta el momento es la de que estamos mirando hacia delante de una manera que nos ayuda a construir capacidad.

            Para lograrlo, All Tomorrow Parties se entromete —anatómica, forense y geológicamente— en el tejido psicodélico de nuestros días: y lo hace para lubricar los puntos de presión que, de permitirlo, hacen que nuestra mente y nuestra imaginación avancen. Estas son, desafortunadamente, las intersecciones a partir de las cuales muchas mentes se rinden ante el estancamiento y la contracción, y de allí que el designar y el diseñar letreros o señalizaciones, se vuelva cada vez más importante. Casi toda persona que ha llegado hasta aquí ha perdido a alguien en algunos de estos giros o vueltas.

            Más recientemente, la Tercera Ola Estética —desatada tras la aprobación de vacunas de ARN mensajero (mRNA)— dio lugar a la Cuarta Ola acontecida tras el asalto al Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero pasado, acontecimiento que trajo aparejado un nuevo cambio que casi nadie creía posible –hasta que ocurrió. Me gustaría ir más lejos y afirmar que cada una de estas olas estéticas comenzó con un evento que desafió y expandió dicha noción de posibilidad al poner en cuestión algunos valores fundamentales como la probidad y la realidad de nuestras instituciones, la gobernabilidad, y la pericia –esto es, la saliva que ha mantenido unido al mundo.

            La segunda parte de All Tomorrows Parties es un trabajo de kintsugi basado en algunas de estas líneas de fractura. En mi ensayo anterior anticipé que la Cuarta Ola sería más “agresiva y frustrante” que cualquiera de las anteriores, y que tomaría prestados y recombinaría elementos de la Segunda. Y puede también que sea la más larga, dada la manipulación de la variable que @ghostofchristo1 nos hizo ver en uno de sus ensayos recientes: la nuestra es una crisis de la voz. Para tratarla como tal, hemos decidido acompañar nuestras invertidas y pervertidas yuxtaposiciones de BLM (Black Lives Matter) y Q (QAnon) con el Sprechstimme metamórfico de Kanye West en su canción “I Thought About Killing You” (“Pensé en matarte”): “I love myself way more tan I love you / And I think about killing myself / So… (“Me amo a mí mismo mucho más que a ti / Y pienso en suicidarme / Por eso…”).

            Y a esto hay que añadirle que, para mejor o peor, las redes sociales han comenzado a operar como una voz supresora como por ejemplo el 8 de enero cuando tuvo lugar un efecto dominó de quitar de las plataformas al entonces presidente de los Estados Unidos y a diez mil de sus seguidores, dispersándolos y llevándolos aun más hacia la periferia y la clandestinidad. Y si bien esto era más predecible que el modo en que el Belly Beer Putsch se desarrolló —o directamente que su existencia—, la situación ha sentado un precedente con cuyas consecuencias vamos a tener que lidiar por el resto de nuestras vidas.

            Se entiende la idea. No hace falta que les clarifique nada ni que rompa el hechizo. Siéntense, y aprecien lo que hemos hecho.

Mónica Belevan y Charles Curran son cofundadores de la productora y aceleradora de criptoarte Accursed Share (accursedshare.art). Su ópera prima, Curse NFT, está subastándose en cursenft.com.

All Tomorrows Parties #002
Un día en las carreras, un sobresalto en la ópera
Video de Mónica Belevan y Charles Curran / Ensayo de Mónica Belevan
Traducción de Sebastián Urli   / Publicado en Agosto, 2021

"La nuestra es una crisis de la voz. Para tratarla como tal, hemos decidido acompañar nuestras invertidas y pervertidas yuxtaposiciones de BLM (Black Lives Matter) y Q (QAnon) con el Sprechstimme metamórfico de Kanye West en su canción I Thought About Killing You".

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